Es extraño ver la ciudad sin abandonar en la cima de las vacaciones estivales, será que el qgujero que las hipotecas dejan en el bolsillo se nota de puertas adentro en invierno y se exhibe en verano con la permanencia en el mismo lugar que no nos permite viajar.
Los aparcamientos y la circulación no están tan alicaidos como los rostros de los conductores, que sobrellevan un verano primaveral que concede el respiro de sus frescas temperaturas; esos mismo conductores de flamantes y caros vehículos con todasw las comodidades para viajar, y que se convierten en el aval de un prestamo axfisiante, más que el estío, y en pesado lastre para los pobres navegantes en tierra.
Todo se gira para mostrarme su cara más amable y complaciente, un gesto de consuelo para un verano si poder abandonar la ciudad, de verdad gritaré gracias al frescor y a todos los conciudadanos que han preferido quedarse conmigo a acompañarme en estas “magníficas” vacaciones caseras. Así la visión de mi reflejo en la pantalla, con la barba de una quinto de permiso entrecanosa, la chanclas y el café en la mesa, se ve acompañada por el ir y venir de parejitas certificando la autenticidad de la teoría de mi tío, muchas deudas llevan a las parejas a pasear por el parque comiendo pipas, un entretenimiento infinito e indefinido de largos parones de charlas con el convecino, con la consuegra y el cuñado que gustosamente te invitan a un ronda de pipas “trotamundo”.
Esta visión decadente de la ciudad me enamora y consuela como un mal de muchos, que te acunan con el ruido del tráfico del albañil gritando al capataz y del barrendero harto de tantas parejitas que abandonan sus “vacaciones” por doquier y multiplican su trabajo en el mes que se suponía que no rascabas bola con el cepillo, por estar la ciudad sumida en letargo vacacional; mala suerte del currito que después de veranear en casa de la familia del pueblo, desea volver a su tajo con poco idem, y se encuentra que tanto ladrillo hunde sus esperanzas de un verano descansado en su quehacer, y las de tanto navegante, ahora seguro que si por la red que al menos eso queda; y también un verano muy fresquito; si es quien que no se consuela con el mal de muchos
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